Malmö, donde una caníbal convencida podría convertirse en vegetariana

Soy una de esas personas que desconfían de todas estas corrientes alimenticias tan de moda hoy en día como el veganismo, el ovo lácteo vegetarianismo, el frutarianismo o el más extremo crudiveganismo (consumir solo alimentos crudos de origen no animal).

No me gustan las limitaciones en lo que a gastronomía se refiere, aunque respeto al máximo a las personas que por ideología y amor hacia los animales han decidido dejar de comérselos evitando ser partícipe de las salvajadas cometidas en su crianza para consumo humano.

Quizás el origen de este rechazo radique en que me empezó a gustar la verdura  bien entrada la adolescencia. Ahora no puedo imaginarme la vida sin unas buenas alcachofas o un tomate de El Perelló. Hasta hace algunos años siempre que se hablaba de un restaurante vegetariano me imaginaba un plato lleno de alfalfa y trozos de tofu nada apetecible. Hasta que conocí el restaurante Copenhagen y mi visión de la comida vegetariana cambió radicalmente. Pero de este local me ocuparé en otro post.

Hoy vengo a hablar de Malmö, el hijo recién nacido de Copenhagen. Malmö abrió sus puertas hace poco más de un mes en el barrio de Ruzafa, auspiciado por el éxito de su progenitor danés. El restaurante se ubica en la calle Sueca, la calle gastroruzafeña por excelencia. La decoración del local recuerda las líneas escandinavas de sencillez, naturalidad y funcionalidad que se echa tanto de menos en algunos restaurantes que se esconden bajo un manto futurista que hace que cuando vayas al baño no puedas distinguir el lavabo del retrete.

La calidez del entorno se fusiona con acierto con las opciones de su carta, que mezclan lo tradicional con lo innovador sin perder nada de su autenticidad y apostando por productos de la tierra. Nosotros optamos para empezar por un hummus de remolacha con chips de boniato, y yo que no soy nada fan de este alimento, me sorprendo gratamente con la mezcla de ambos sabores. Seguimos con una ensalada de algas wakabe con tallarines de nabo daykon, pipas y vinagreta de limón yuzu, sorprendente también su fusión, si bien, eché de menos algún ingrediente más que la redondeara. Pedimos el tartar de tomate con encurtidos, rabanitos y crema de guacamole, y aunque la mejor época del tomate ya ha pasado, este consigue trasladarme hasta aquellos en su punto exacto de maduración que solo nos trae el verano. El único pero lo encontré aquí con la crema de guacamole, con poco sabor y para mi gusto demasiado pasada por la termomix. Concluimos la cena con un huevo ecológico cocido a baja temperatura con crema de berros, espinaca, remolacha y shiitakes salteados, perfecto tanto en su presentación como en su sabor. Para mí gusto, solo le faltó un puntito de estar más caliente.

Elegimos un postre, pero el camarero, que fue ganando en cercanía y simpatía conforme avanzó la cena, nos sugirió que nos decantásemos otro, por lo que coronamos la noche con una creme brulee con helado de oreo que en el olimpo de los postres roza el 10. Prometo hacer pronto un ranking con los postres más deliciosos que he probado.

Malmö cuenta además con una extensa de cervezas artesanas, todas con origen de la Comunidad Valenciana y una carta de vinos adecuada al local. Nosotros empezamos con una cerveza Tyris, elaborada en Valencia y con una Spigha, con un sabor algo más fuerte y originaria de Alcoy. Terminamos la cena con dos copas de vino tinto de Requena Utiel cuyo nombre he olvidado, pero que nos dejaron satisfechos.

Por último, destacar la simpatía de Celia, una de las dos dueñas de Malmö y Copenhagen, junto con su otra socia Olga. Al terminar la cena se acercó a la mesa para interesarse por cómo habíamos cenado. Se agradece esa cercanía, porque los restaurantes no son solo su carta, sino también la gente que los habita. Al explicarle que escribiría una crítica para mi nuevo blog y decirle el nombre, Canibalista, Celia se rió por la paradoja de salir en un blog con este nombre tan alejado de la filosofía de su restaurante. Eso se llama tolerancia, señores. Y me encanta. 

Para ir con: tu pareja aunque sea un carnívoro convencido, las amigas pesadas que siempre están a dieta, la familia para sorprenderla, tu profesora de yoga, tus compañeros del gimnasio.

Nota media: 8

Precio medio: 20-25 €

http://restaurantemalmo.com/wordpress/

c/ Sueca 46

Telf. 963285428

Domingos cerrado

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3 comentarios en “Malmö, donde una caníbal convencida podría convertirse en vegetariana

  1. Un seguimiento a este blog y, a las primeras de cambio, ya obtienes réditos de lugares molones a los que acudir, con diversas compañías y divertirse con la comida, vistas las fotos que ilustran esta entrada. Este restaurante parece digno de defender a capa, espada y gintonic sin fruta.

  2. Soy uno de esos novios carnívoro convencido que comentas y estoy encantado tanto con estos como con Oslo,situado por el Carmen y también con la misma filosofía. Mi novia es vegana y yo no,pero francamente disfruto comiendo allí e incluso le propongo yo ir.

    Un saludo

    • Me encanta que hayan parejas con diferentes y complementarias visiones de la gastronomía y la alimentación. Seguro que vuestra experiencia es enriquecedora. Carnívoro y vegetariana, una original combinación.. 😉

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