Pasión e imaginación en Karak

13512161_1140865079309535_3221682164101668613_nHay talentos que permanecen ocultos hasta que un día eclosionan desplegando todo su potencial y provocando muchas alegrías entre los que hemos tenido la suerte de vivirlo. También en el panorama gastronómico. Es el caso de Rakel Cernicharo, cocinera, propietaria y alma de Karak, un restaurante que aunque sean asiduos del barrio de El Carmen, les puede haber pasado desapercibido. Una entrada discreta en la calle Baja esconde una de las mejores sorpresas gastronómicas que he tenido este año. La otra, posiblemente, sea Origen Clandestino, también en la misma zona.

Ese no hacer ruido de Rakel, (aunque si están un poco al día, su nombre ya les empezará a sonar) es lo que probablemente le ha mantenido apartada de los focos. Sorprende esa discreción cuando te sirven el primer plato y sobre la mesa se extienden un torrente de sensaciones, que empiezan por la vista, pasan por el gusto y se queda en la memoria mucho tiempo después. Si luego la conoces y hablas diez minutos con ella, no puedes entender dónde estaba escondida toda esa pasión, esa energía y ese entusiasmo por la cocina que desprende.

La propuesta de Karak no es nada rebuscada. Uno debe elegir entre el menú de 32 euros (lo cambia cada estación) o entre una carta escueta donde es muy recomendable probar alguno de sus imprescindibles.  Los míos son la panceta a baja temperatura con encurtidos y el ravioli de pez mantequilla. Dos manjares con un trabajo de elaboración detrás importante (el ravioli lleva 27 ingredientes y la panceta tiene que cocinarse durante horas y horas). El menú es una buena opción si es la primera vez que uno va para hacerse una idea de la imaginación desbordante que tiene esta mujer en la cocina. Lo que hace Raquel es cocina creativa, pero sin olvidar los más importante, los sabores.

La última vez que estuve en Karak, Rakel estaba descansando (raro porque es una curranta incansable) y comí igual de bien que si ella hubiese estado detrás de los fogones. Eso dice mucho del restaurante y del buen camino por el que la joven cocinera está dirigiendo el negocio. Solo espero que no la capte uno de esos programas de televisión sobre cocina que trata de elevar la fama de los chefs en tres meses y descuide lo que tan bien ha ido construyendo a lo largo de los años. Con su descaro, sus tatuajes y su talento es carne de ese tipo de programas.  Tiene aptitudes de sobra para llegar alto ella solita.

Nota media: 8,5
Precio medio: 35-40 €
Para ir con: cualquiera que le guste que le sorprendan.
Calle Baja
Valencia
Telf. 963 154 588 – 622 401 794

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