Picsa, pizzas argentinas rebuenas

 

La pizza es probablemente el plato más maltratado a lo largo de la historia universal de la gastronomía moderna. Una receta tan aparentemente sencilla, tanto en sus ingredientes como en su elaboración (masa, tomate, queso y a hornear), ha sido castigada hasta límites insospechados por las empresas de congelados primero, las casas de comida rápida después (¿Se acuerdan de los bordes rellenos de una especie de blandiblú blanquecino sin ningún sabor que PizzaHut decía que era queso?) y los restaurantes en general.  El problema, como es habitual, reside en nuestra propia ignorancia y en la nula exigencia desarrollada a la hora de comer por ahí una pizza, ya no digo, excelente, sino simplemente aceptable.

En Valencia, hay algunas excepciones, entre ellas las pizzas de la Trattoria Napolitana que elabora Carlo solamente los lunes. No es el único, pero sí uno de los más destacados. Afortunadamente, Picsa viene a llenar ese hueco que incomprensiblemente sigue existiendo respecto a las buenas pizzas. En este caso, pizzas elaboradas al estilo argentino y cocinadas en horno de leña. Al verlas, uno puede caer en el error de juzgarlas por esa masa gruesa de la que muchos renegamos.  Hasta que probamos la masa de Picsa y nuestros esquemas pizzeros saltan por los aires.

La base es gorda, pero nada pesada (fruto del proceso de fermentación de la masa que en Picsa dura 48 horas), es esponjosa y crujiente y sobre ella, una generosa ración de queso sirve para reforzar los cimientos sobre los que descansan combinaciones de ingredientes diferentes y originales.  Un ejemplo, la Calabresa al hierro (chorizo picante, provolone, piparras en vinagre y aceitunas negras), solo para paladares valientes; o la de pato e higos (tomate, queso Picsa, raclette, pato confitado e higos secos).  Ambas muy ricas.  Se puede pedir la pizza entera para compartir o elegir porciones. Son contundentes, así que dos o tres porciones con algún entrante es más que suficiente. Tienen un menú de 11 euros compuesto por un mezze (entrantes porteños), entre los que destaco el escabeche de berenjenas, dos porciones de pizza, bebida y postres incluidos. Tienen además una buena selección de vinos, entre ellos algunos vinos naturales, y cerveza de elaboración propia.

Picsa llega a Valencia avalado por el  grupo Sudestada en Madrid,  que regenta tres reconocidos restaurantes en la capital: Chifa (alta comida asiática), Sudestada y el primer Picsa. Una garantía de lo que nos vamos a encontrar en el local de la calle Moratín, detrás del teatro Rialto, ocupando el bajo donde durante 75 años estuvo Bromas Moratín, una tienda mítica para varias generaciones. El sitio es acogedor y cuentan con una estupenda terraza. Te las puedes llevar también a casa. Aunque, si me dan a elegir, opto por peli en la Filmoteca y luego una Calabresa de Picsa. Un planazo.

Nota media: 7,5
Precio medio: 15-20 €
Para ir con: compañeros del trabajo y padres a los que se quiera hacer felices
Calle Moratín, 13
Valencia
Teléfono 963 21 11 73

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